Teatro L´Opéra Comique

Es un cartel realizado por Georges Rochegrosse sobre la obra musical Louise de Gustave Charpentier que se estrenó en el Teatro Nacional de L’opéra comique en 1900.

Gustave Charpentier nació en Dieuze, hijo de un panadero, y después de estudiar en el conservatorio de Lille entró en el Conservatorio de París en 1881. Estudió composición con Jules Massenet y en 1887 ganó el Prix de Rome por su cantata Didon. Durante el tiempo que estuvo en Roma gracias al premio, compuso la pieza orquestal Impressions d’Italie y empezó a trabajar en el libreto y la música de lo que sería su obra más conocida, la ópera Louise.

Louise se estrenó el 2 de febrero de 1900, con dirección de André Messager. Tuvo un éxito inmediato, siendo representada muy pronto por todo el mundo, obteniendo con ello Charpentier reconocimiento mundial. Igualmente, sirvió para lanzar la carrera de la  soprano escocesa Mary Garden que se hizo con el rol titular en una de las primeras representaciones. Se hizo una película con esta ópera, en 1939 con Grace Moore  en el papel titular, y Louise aún se representa ocasionalmente hoy en día, y su aria “Depuis le jour”, es una pieza interpretada con frecuencia en los recitales.

En 1902, Charpentier fundó el Conservatoire Populaire Mimi Pinson, para proporcionar educación artística gratuita a las jóvenes trabajadoras de París. Sin embargo, no siguió componiendo. Trabajó en una secuela de Louise, Julien, pero no tuvo tanto éxito como Louise en su estreno de 1913, y pronto se olvidó. Charpentier prácticamente no volvió a componer el resto de su vida. Murió en París.

El Teatro Nacional de la Opéra-Comique, es una sala de espectáculos parisina situado en la plaza Boieldieu, en el II Distrito. Recibe su nombre del género lírico al que estuvo consagrada, la opera-comique.

El teatro Opéra-Comique fue fundado el 26 de diciembre de 1714 por Catherine Baron y Gautier de Saint-Edme para acoger a las compañías cualificadas de teatro. Su repertorio estaba constituido por pantomimas y parodias. Las producciones de la Opéra-Comique se distinguían de los de la Opéra por ser menos exigentes en sus requerimientos.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Carteles: La Guerra franco-germana

El cartel refleja el paso de la armada francesa por Verrieres (Suiza) durante la guerra franco-germana entre 1870 y 1871. Realizado por Jeanmaire Edouard en 1891,

En esta guerra, también llamada guerra franco-prusiana, una coalición de estados alemanes liderados por Prusia derrotó a Francia. La guerra marcó el final de la hegemonía francesa en Europa continental y resultó en la creación de una Alemania unificada. El conflicto fue la culminación de años de tensión entre las dos naciones, que finalmente llegó a un punto sobre la cuestión de un candidato Hohenzollern para el trono español vacante,tras la deposición de Isabel II en 1868. El lanzamiento público de la expedición Ems, que desempeñó hasta supuestos insultos entre el rey de Prusia y el embajador francés, enardeció a la opinión pública en ambos lados. Francia movilizados, y el 19 de julio declaró la guerra a Prusia, sino los demás Estados alemanes se unieron rápidamente en el lado de Prusia.

La superioridad de las fuerzas alemanas de Prusia y de pronto se hizo evidente, debido en parte al uso eficiente de los ferrocarriles y la impresionante  artillería Krupp superior de acero.Prusia había cuarto de la red ferroviaria más densa del mundo, Francia, quedó en quinto lugar. Una serie de Prusia rápida y victorias de los alemanes en el este de Francia culminó en la Batalla de Sedán, en la cual Napoleón III fue capturado con todo su ejército, el 2 de septiembre. Sin embargo, esto no puso fin a la guerra, como la Tercera República se declaró en París el 4 de septiembre de 1870, y la resistencia francesa continuó bajo el Gobierno de Defensa Nacional y más tarde Adophe Thiers.

Más de una campaña de cinco meses, los ejércitos alemanes derrotaron a los ejércitos franceses recién contratado en una serie de batallas libradas en el norte de Francia. Después de un prolongado sitio, París cayó el 28 de enero de 1871. El sitio es también notable por el primer uso de la artillería antiaérea, una pieza Krupp construida específicamente para derribar los globos de aire caliente que se utiliza el francés como mensajeros. Diez días antes, los estados alemanes proclamaron su unión bajo el rey de Prusia, que une a Alemania como un Estado-nación, el imperio alemán. El Tradado final de Frankfurt fue firmado el 10 de mayo de 1871, durante el tiempo de levantamiento de la Comuna de París de 1871.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Introducción al Cartel del S. XIX

“El cartel fue desde su origen una propuesta de lectura de imágenes didáctica, rotunda, atractiva, divertida y con frecuencia culta… El lenguaje sintético y gritón del cartel se resiste a perecer… Ahora tiende a expresarse mediante otros soportes… Ahí está, en todo caso, el futuro del cartel”.
Enric Satué, diseñador e historiador
Los carteles nacieron en el siglo XV con la invención de la imprenta. Los primeros, que generalmente no iban ilustrados, daban aviso de proclamaciones reales, decretos municipales, ferias y mercados y, en algunos casos, anunciaban libros. En los siglos siguientes a veces estaban ilustrados con pequeños grabados a fibra, pero su producción no era fácil por lo que no eran muy comunes. Los pósteres no empezaron a tener su aspecto actual hasta el siglo XIX.

Anónimo español (s. XIX), Colaborador: Imprenta de D. Pedro Montero (Madrid), 1870

El cartel publicitario moderno, tal como lo conocemos hoy, surge como consecuencia de factores urbanísticos, económicos y estéticos. El auge de las ciudades, la vida en la calle, y el rápido crecimiento económico hacen que a mediados del siglo XIX se generaran nuevas necesidades publicitarias y el cartel resultaba el medio más económico y rápido para alcanzar a una gran cantidad de personas.

Una de las consecuencias sociales de la Revolución Industrial fue la aparición del proletariado urbano -en un primer fenómeno de despoblación del campo- con lo cual la ciudad franqueó los exiguos límites medievales, en un crecimiento planificado y controlado por los primeros urbanistas modernos. Los nuevos trazados urbanos con sus amplias avenidas o bulevares responden con clara visión de futuro a las exigencias de la ciudad actual. Pero con esta nueva ordenación las calles modifican profundamente su antigua perspectiva y la señalización comercial transforma los planteamientos medievales que todavía seguían vigentes. El gran descubrimiento social del siglo XIX es en efecto, la calle. En ella, la publicidad instala sus trincheras -cómodas y relucientes- en las fachadas de los comercios y lanza su infantería en forma de hombres sandwich enfundados en anuncios autoportantes, mientras el aire de la ciudad nueva inicia un lento proceso de polución visual con los anuncios murales que escalan impertinentemente las mayores y más estratégicas alturas.

C. Gualdo Fábrica Especial de Gorras al por mayor, Anónimo español, Colaborador: Tipografía y Litografía Riera, 1889

Además, hacia 1800 se produjeron dos acontecimientos que dieron lugar a la era moderna del cartel. Uno de ellos fue el inicio de la industrialización a gran escala, que generó la necesidad de una publicidad extensiva. El otro fue el invento, en 1798, de un nuevo método de impresión, la litografía, que hacía mucho más fácil la ilustración de carteles en color. El auge de la producción de pósteres tuvo lugar durante la primera mitad del siglo XIX, pues se utilizaron para anunciar una amplia gama de productos y de servicios. También por esa época aparecieron los primeros carteles teatrales, generalmente con ilustraciones realistas de escenas de las obras, óperas o espectáculos que anunciaban.
Las características de aquellos carteles han llegado casi intactas al siglo XXI. Imágenes sugerentes, imaginativas, que intentan captar la atención del observador y al que se le envía un mensaje claro con un objetivo comercial.
El cartel se creó, y se crea, para ser reproducido de forma masiva, en copias idénticas que se distribuyen para ser vistas por un gran número de personas. Fue tal la trascendencia del cartel que atrajo la atención de algunos autores de importancia en otros estilos como Lautrec. A finales del siglo XIX el cartel ya se había asentado como elemento artístico y publicitario, ganando ese espacio, gana otros: se empiezan a organizar exposiciones, surgen coleccionistas y hasta se llegan a publicar revistas especializadas sobre el tema.

Legítimas máquinas americanas para coser Wheeler Wilson, Anónimo inglés (s. XIX), Colaborador Wilson Grant Company (Londres), 1878

Si no su inventor, desde luego, fue Jules Chéret quién con más dedicación trabajó la técnica. En 1867, el francés realizó un cartel anunciador de una representación teatral a cargo de Sarah Bernhardt y a partir de ese momento el arte del cartel empezó a hacer gala de todas sus posibilidades. Su producción fue muy variada siendo el primero que se dedicó a ello de forma sistemática. Creador de carteles para teatros o cabarets, sus creaciones se colgaron del Folies Bergere, el Teatro de la Ópera o el Moulin Rouge. Después realizó trabajos para promocionar perfumes, licores, cosméticos o productos farmacéuticos, entre otros. Chéret fue el primer artista moderno de carteles y revolucionó su apariencia dando el papel preponderante a la ilustración, que hasta entonces estaba subordinada al texto, y dejando para éste una función explicativa, relativamente menos importante. También partía de ilustrar directamente el texto. En lugar de escenas realistas dibujaba figuras idealizadas, realzando su belleza, vitalidad y movimiento. Se especializó en carteles de teatro, de los que hizo alrededor de 1.000; uno de los más característicos es una muchacha, llena de frunces y de volantes, bailando el cancán sobre un fondo diáfano color pastel. El texto era mínimo, unas pocas palabras anunciando el nombre del teatro y la representación. Chéret se inspira en los maestros de la pintura barroca, más artístico que publicitario. Con líneas y colores planos encuentra profundidad en sus dibujos, además conseguía conectar con los gustos populares. Otros cartelistas de la época, además del citado Lautrec, fueron Alphonse Mucha, Audrey Beardsley y Will Bradley.

Jules Cheret, Folies Bergére

Los métodos de Chéret se extendieron rápidamente a Europa y a América y, aplicados tanto a los carteles teatrales como a los de publicidad de productos comerciales, dieron lugar a un arte del cartel, visualmente encantador, que apelaba directamente a los sentidos y resultaba comprensible también para los analfabetos.

Viajes rápidos a Cuba y Méjico, Autor:Compagnie Générale Transatlantique (Francia), Colaborador: Lithographie F. Appel (París), 1891

Esta nueva vitalidad en el arte del cartel atrajo hacia el género a numerosos artistas conocidos, alcanzando su punto culminante en la década de 1890, con las innovaciones introducidas por algunos representantes del Art Nouveau y por los pintores franceses Henri de Toulouse-Lautrec y Pierre Bonnard.
Toulouse-Lautrec, uno de los cartelistas más destacados del siglo XIX, introdujo importantes cambios en su contenido y en su estilo artístico. Abandonó el impresionismo lírico de los estilos precedentes para utilizar grandes zonas de colores lisos, técnica tomada de los grabados japoneses. Las figuras femeninas idealizadas de las épocas anteriores fueron sustituidas por personas reales, aunque sutilmente estilizadas, formando viñetas, como una mujer bebiendo en un bar, o un caballero y una dama sentados a una mesa besándose. El artista redujo la importancia del texto, obligando al espectador a concentrar su atención en el aspecto pictórico del cartel. Una de las últimas obras de Toulouse-Lautrec es su cartel Jane Avril (1899) en el que, con excepción del nombre de la artista, el texto ha sido completamente eliminado, y constituye el prototipo de todos los carteles modernos, puramente pictóricos.

Tolouse Lautrec, Divan Japonais

Los representantes del Art Nouveau introdujeron un estilo pictórico alternativo al de Toulouse-Lautrec, creando carteles de imágenes exóticas y estilizadas por medio de líneas fluidas y de elegantes formas alargadas. Entre los artistas de carteles estilo Art Nouveau más representativos se encuentran el inglés Aubrey Beardsley, el francés nacido en Checoslovaquia Alphonse Mucha, el belga Henri van de Velde, las hermanas escocesas Frances y Margaret MacDonald, el estadounidense Will Bradley, el austriaco Gustav Klimt y el holandés Jan Toorop. Van de Velde, con su cartel Tropon (1899), marcó un hito y un estilo totalmente nuevo en esta parcela del arte, al eliminar totalmente las figuras humanas y sustituirlas por un dibujo abstracto. Dentro de esta corriente modernista destacan en España Ramón Casas, autor del célebre cartel de Anís del mono y Santiago Rusiñol.

Anís del Mono, Ramón Casas.

Ramón Casas es figura clave del modernismo. Sus carteles de Anís del Mono, Codorniu y Cigarrillos París son tres ejemplos de trabajos premiados en los que se muestra el valor comunicativo del artista, su magnífico uso del dibujo y el color, la sencillez del mensaje (lo que agranda su penetración), así como la utilización de la mujer en el ámbito de la publicidad. El curioso, en este sentido, el permanente empleo de la imagen femenina en el cartel de Casas. Hasta los reclamos taurinos que se deben a su mano tienen en primer término una bella mujer dominando la escena del ruedo.
Sin ser un artista muy prolífico, Bonnard introdujo una importante innovación en esta modalidad artística. En un cartel anunciador del periódico La Revue Blanche, realizado en 1894, utilizó el texto como parte integral de la ilustración, entrelazando las letras con el dibujo y empleando como fondo palabras en caracteres muy pequeños. Este nuevo estilo ejerció un efecto vigorizante sobre el posterior diseño de carteles que duró hasta bien entrado el siglo XX.

Ramón Casas, Cigarillos París.

6 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Cómic Xaudaró

A la izquierda aparece una tira cómica de Xaudaró del siglo XIX compuesta por tres viñetas y de una simplicidad evidente. Estos mini-cómics se utilizaban como método para entretener a la población sumida en permanente depresión.

Se utilizan unos valores cromáticos tradicionales como se puede observar en el empleo del blanco y el negro, los cuales presentan un marcado contraste entre ambos.


A la derecha observamos un ‘aleluya’ (Epinal, siglo XIX) muy habitual en Cataluña y considerados como los padres o antecesores del cómic. Habitualmente estaba compuesto por 48 viñetas acompañadas de un texto en verso. En este caso se trata de un aleluya sobre el quijote editado en Francia y que relata las aventuras del joven caballero de Cervantes.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Comic Topfer 2

CÓMIC DE RODOLPHE TÓPFER:

Se trata de unas viñetas realizadas por el suizo Rodolphe Töpfer, que es considerado el primer ilustrador de cómics de la historia con su relato de Mr. Jabot hecho en 1833.

Podemos ver que se trata de una sucesión de viñetas que no se parecen en nada a lo que hoy en día conocemos como ‘comic’. Se trata de un genero con características marcadamente diferentes a las actuales y que carecen de complejidad en los dibujos y contenidos de las viñetas. Töpfer fue pionero en este género junto a otros ilustradores de la época como Richard Outcault o el español Landaluze. Esta ilustración se acerca más al estilo de los ‘aleluyas’ catalanes y su simplicidad es uno de sus rasgos mas característicos.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

The Yellow Kid 2

yellow-kid.jpg

“The Yellow Kid”, Richard Outcault

The Yellow Kid se puede considerar como el origen del cómic americano.

Es a finales de 1853 cuando aparece el primer suplemento cómico a color que pertenece a un diario del famoso Joseph Pulitzer.

Este suplemento fue dibujado por Richard Outcault.

Con The Yellow Kid se da origen al nacimiento del comic moderno y sus características actuales como son: la continuidad, los globos de las viñetas y las imágenes en secuencia (aunque en principio los mensajes de los diálogos aparecen, en su origen, dentro de la vestimenta del protagonista).

The Yellow Kid estuvo vigente casi en el periodo que duro la guerra entre España y Estados Unidos por el intento de la independencia de Cuba. Este cómic duró suficiente tiempo como para darle nombre propio a un tipo de periodismo que en la actualidad conocemos como “prensa amarilla” y sirvió para configurar de forma definitiva el lenguaje de los cómics como conocemos.

Con el paso del tiempo este nuevo medio de expresión se expandió por el mundo y llegaría a todos los periódicos llegando incluso a Japón (donde en este país se dará otro estilo diferente como es el manga. Osamu Tezuka es uno de los autores más conocidos del manga japonés).

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Comic Topffer

Mr. Crytpogame

El 31 de enero de 1799 nace en Ginebra Rodolphe Töpffer, un hijo de un pintor de una cierta reputación que, ante su habilidad para las artes figurativas, intenta seguir los pasos de una dinastía familiar que se había originado en Alemania y que se había trasladado a Suiza en las décadas precedentes.
los dieciséis años el muchacho se traslada a Inglaterra y a París, donde conocerá a varios pintores que cultivan el estilo romántico que en esos momentos está en plena explosión, porque desea formarse en el campo de las Bellas Artes, pero un problema de visión le hará desistir de su vocación artística y debe retornar a su ciudad natal donde pasará el resto de su vida dedicado a la enseñanza.
En sus ratos libres, dará rienda suelta a su creatividad y compondrá relatos cortos, sin embargo, a pesar de su problema oftalmológico, volverá siempre a dibujar e incluso a intercalar en sus escritos pequeños bocetos cuya impronta reflejan algo que va a surgir y que se acabará convirtiendo en una nueva forma de lenguaje. Referente a esta dualidad de ambos medios de expresión insertos en los documentos que nos han llegado, es curioso constatar como el autor dice en 1845 que “se pueden escribir narraciones con capítulos, líneas, palabras: es la literatura propiamente dicha. Se pueden escribir narraciones con sucesiones de escenas representadas gráficamente: es la literatura de estampas. Se puede también no hacer ni lo uno ni lo otro. A veces es lo mejor”.

Vieux-Bois. Se trata de una narración humorística cuya evolución se ha secuenciado mediante dibujos encerrados en recuadros separados entre sí por un marco que delimita la grafía y el espacio temporal, cuya progresión se realiza de izquierda a derecha, según el esquema convencional de lectura occidental, y que está plasmado en páginas de formato horizontal.
Dos años más tarde, realiza una segunda historia que denomina Voyages et aventures du Docteur Festus, cuya fonografía constituye en sí misma un pareado, algo muy usual en la historia de los primeros cómics satíricos. Esta obra verá la luz cuando se publica en un volumen, con lo que se completa todo el ciclo necesario para que se constituya un cómic moderno: creación gráfica y literaria y edición de carácter industrial con recuperación de lo invertido, más el beneficio, para que se dé origen a una nueva transacción. Han nacido los cómics… Todo lo demás, es evolución del lenguaje, pero no de la esencia para la que han sido creados.

Les amour de monsieur Vieux-Bois, es la primera historieta conocida.
Meses después, en 1830, concibe una nueva historia titulada Histoire de monsieur Cryptogramme y, un año más tarde hace Monsieur Pencil e Histoire de monsieur Jabot, que tampoco se editan, sin embargo, esta última aparecerá en 1833 y su viejo Les amour de monsieur Vieux-Bois, ve la luz en 1837, diez años más tarde desde que lo crease, con el título de Les aventures de Obadiah Oldbruck.
Ante el éxito de ésta, en 1840 publica finalmente su Monsieur Pencil y cinco años después Histoire d´Albert e Histoire de monsieur Cryptogramme, por lo que se editará de nuevo en 1846 Le docteur Festus, cuando ya le queda poca vida.
Sus obras se conocieron en Francia y en el ámbito francófono, en Alemania y en los Estados Unidos, obteniendo un buen éxito de público, lo que comportó que su forma expresiva fuese imitada y hasta plagiada en la integridad de algunas de sus obras. Tras esto, únicamente restaba que su producción tuviese una continuidad original y diversificada.

En resumen:

Rodolphe Töpffer fue un pedagogo, pintor y caricaturista suizo, considerado por bastantes teóricos el padre del cómic moderno.
Una obra que hoy en día nos parece corriente, en el siglo XIX “Histoire de M. Cryptogame” era algo novedoso y original. El cómic originalmente era en blanco y negro, de trazo recargado, ya que el autor apenas deja espacios en blanco y utiliza mucho las rayas para el relleno de los objetos que aparecen. La temática era variada, pero siempre era en un tono irónico y sarcástico.
Las historias satíricas que representa Töpffer en sus cómics no fueron creadas originalmente con la intención de ser editadas, sino que fueron realizadas por el artista en su tiempo libre para entretener a sus amigos y hemos de dar gracias al escritor alemán Goehte por convencer a Töpffer para publicarlas.
Töpffer era consciente de que había creado un nuevo medio de comunicación desde que elaborase sus primeros esbozos de la obra Mr. Vieux Bois en 1827, y lo hizo público en el artículo “Notice de l’histoire de M. Jabot”. Concretamente, defendió allí la idea de que sus obras constituían un nuevo modelo de relato, integrado por imagen y texto, que formaban un conjunto con el que se obtenía un significado nuevo y distinto al emitido por separado.
En España no se ha hallado rastro de su difusión ni de su conocimiento por los escritores, editores, grabadores o dibujantes coetáneos.

Mr. Cryptogame

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized